miércoles, 23 de marzo de 2011

nostalgias kamosisas

Y, un buen día, el kamosisa se fue . Encontró el amor y, como en la canción de José Luis Perales, cogió sus cosas y se puso a navegar... Una camisa un pantalón vaquero (¿dónde irá?). Los viejos ideales, metidos en una maleta. Guardados por un tiempo, pero viajando con él, siempre. Algún día volverán a salir de la Samsonite negra. Es un exilio temporal. Ahora, es el momento de vivir un poco la vida. De respirar, y atravesar el insensato bienestar material.

Y sí, a veces le entra la nostalgia, porque a pesar de su apariencia, sigue siendo un poco débil y un poco adolescente. La siente, como una pequeña ráfaga, cuando vuelve a Madrid y camina por sus calles más sórdidas o desangeladas. Calles por las que se perseguía a sí mismo, persiguiendo a otros. La experimenta cuando pasa por la puerta de antiguos bares en los que ya no entra. Eran paradas en el camino, se dice, pensando en aquel poema de Kafavis.

Y en alguna noche de paso en su casa madrileña, cuando está en la cama, después de haber visto un capítulo más de Lost, alguna canción del inframundo se filtra hacia la suite imperial. Y la nostalgia lo empuja, aunque sea por unos minutos, visitar este blog del pasado.


1 comentarios:

Juan dijo...

Espero que el Kamosisa regrese pronto. Que saque todos sus ideales de la maleta y que su suite imperial, ahora helada y transformada espere cada noche al Kamosisa.