He venido, como cada verano desde hace tres años, a la costa de Cádiz, a Vejer. Me acompañan en la expedición R., Nacho y su mujer, Sara. La casa que ocupamos -alquilada-, parece adentrarse, como una galería, en la ladera de la montaña por la que se extiende el pueblo, mientras que hacia el exterior se descuelga, en diversas alturas, con una fachada encalada en un blanco intensísimo. Así, el pueblo va formando en el aire una magnífica e irregular volumetría de figuras blancas que peinan el viento constante de Vejer.
Me alucina, como cada año, comprobar que el sol y el viento son los absolutos protagonistas de esta costa. El domingo, R y yo nos quedamos en la playa del Palmar, todo el día, hasta ver cómo el sol era engullido por el límite del océano. Al desaparecer la circunferencia del astro en el agua, durante los minutos mágicos que son la antesala de la noche, se mantienen, sobre las ondulaciones marinas, los rescoldos del naufragio solar, como islotes de fuego. El mar es, hacia la noche, un edredón de tornasoles, naranjas y violetas. Hay pocos espectáculos más bellos que esta silenciosa claudicación del día. R. y yo casi no dijimos nada hasta coger el coche y volver al pueblo.
Pero el viento, sigue. Noche, día, en la playa, en la plaza del pueblo. El viento es aquí la frontera móvil que crea este pequeño país: conecta calles, atraviesa las tierras del interior, planea sobre la arena rizando la mansedumbre de la orilla, empuja el plástico de las velas de los windsurfistas, languidece en las laderas de las montañas, para remontar en los riscos y golpear a la naturaleza, con la persistencia y la precisión de un escultor cósmico. El viento aquí azota, acaricia, golpea, sacude o, sencillamente, palpa todo cuanto tiene a su alrededor. Y nosotros, aquí, formamos parte de ese alrededor inconsciente.
Mañana nos volvemos a Málaga. Espero que tengáis buen verano.
martes, 12 de agosto de 2008
viernes, 1 de agosto de 2008
Emoticono
Desde que uso el messenger, me han fascinado esas especies de caricaturas animadas que son los "emoticonos". Iconos emotivos. Signos del sentimiento. En definitiva, un lenguaje propio. Yo creo que son una síntesis de laboratorio entre los teletubbies y las caritas acid que empezaron a llenar camisetas y cuadernos a mediados de los 90.Era evidente que el chateo, a medio camino entre el habla y la literatura, entre lo epistolar y lo telegráfico, necesitaba ampliar sus posibilidades de expresión. Y estos muñecos animados me han servido para crear, espontáneamente, contrastes imprevistos, subrayar un sentimiento, ironizar, puntuar y, en definitiva, perder muchísimo el tiempo infantilizándome a tope. Tienen, como no podía ser de otra forma tratándose de signos, su propia gramática.
Una de las cosas que más me llaman la atención es la diversa cantidad de emoticonos que proliferan cada día, que parece responder a un catálogo inagotable de matices expresivos.
Por cierto, que recordar las caritas acid, me ha llevado a recordar la música de aquel momento, "acid jazz", que me ha llevado a recordar las delicias psicotrópicas del "op art" (optical art, que tan de moda puso la modelo y actriz Twiggi en los años 60 y 70, a la sazón, una de las fundadoras de la anorexia como estética vital). Y ello, a su vez, me ha hecho recordar la retro-futirista mise en scène de los tecno-germanos Kraftwerk.
jueves, 31 de julio de 2008
Romeo y Julieta
Una de las más bellas canciones de amor que conozco.
Romeo, loco de amor, canta una serenata callejera
deprimiendo a todo el mundo con su canción de amor.
Encuentra una farola apropiada, sale de las sombras,
y dice algo como: "¿Qué hay de nosotros, nena?"
Julieta dice: "¡Ah! ¡Es Romeo!,
casi me matas del susto"
Él, bajo la ventana.
Ella canta "¡Laralá! Mi chico ha vuelto"
No deberías venir por aquí,
despertando a la gente con tus canciones.
De todos modos, ¿qué le vamos a hacer?
"Julieta, los dados estaban trucados desde el principio
y aposté y estallaste en mi corazón
y olvidé, olvidé... la canción de la película.
¿Cuándo te vas a dar cuenta de que, simplemente,
no era el mejor momento? Julieta"
Van por distintas calles,
calles de vergüenza
ambas sucias, ambas vulgares,
y el sueño era el mismo.
Y soñé tu sueño por ti
y ahora tu sueño es real.
¿Cómo me puedes mirar
como si yo fuera uno más de tus líos?
Puedes ceder por cadenas de plata,
puedes ceder por cadenas de oro,
puedes enamorarte de atractivos desconocidos
y de sus promesas.
Tú me lo prometiste todo,
me prometiste el oro y el moro,
y ahora sólo sueltas: "¿Romeo?
Ah! Sí, tuve una historia con él."
Julieta, cuando hacíamos el amor solías llorar
Te decía: "Te quiero como a las estrellas del firmamento.
Te querré hasta la muerte"
Hay un lugar para nosotros, ya conoces la canción
¿Cuándo te vas a dar cuenta de
que no era el momento apropiado, Julieta?
No sé hablar como lo hacen en TV
y no sé hacer una canción de amor como se debería hacer.
No lo puedo hacer todo, pero haría cualquier cosa por ti.
No puedo hacer nada excepto estar enamorado de ti.
Todo lo que hago es extrañarte, y a la forma como estábamos juntos.
Todo lo que hago es mantener el latido y las malas compañías.
Todo lo que hago es besarte a través de los versos de un poema.
Julieta, iría a las estrellas contigo en cualquier momento.
Romeo, loco de amor, canta una serenata callejera
deprimiendo a todo el mundo con su canción de amor.
Encuentra una farola apropiada, sale de las sombras,
y dice algo como: "¿Qué hay de nosotros, nena?"
Julieta dice: "¡Ah! ¡Es Romeo!,
casi me matas del susto"
Él, bajo la ventana.
Ella canta "¡Laralá! Mi chico ha vuelto"
No deberías venir por aquí,
despertando a la gente con tus canciones.
De todos modos, ¿qué le vamos a hacer?
"Julieta, los dados estaban trucados desde el principio
y aposté y estallaste en mi corazón
y olvidé, olvidé... la canción de la película.
¿Cuándo te vas a dar cuenta de que, simplemente,
no era el mejor momento? Julieta"
Van por distintas calles,
calles de vergüenza
ambas sucias, ambas vulgares,
y el sueño era el mismo.
Y soñé tu sueño por ti
y ahora tu sueño es real.
¿Cómo me puedes mirar
como si yo fuera uno más de tus líos?
Puedes ceder por cadenas de plata,
puedes ceder por cadenas de oro,
puedes enamorarte de atractivos desconocidos
y de sus promesas.
Tú me lo prometiste todo,
me prometiste el oro y el moro,
y ahora sólo sueltas: "¿Romeo?
Ah! Sí, tuve una historia con él."
Julieta, cuando hacíamos el amor solías llorar
Te decía: "Te quiero como a las estrellas del firmamento.
Te querré hasta la muerte"
Hay un lugar para nosotros, ya conoces la canción
¿Cuándo te vas a dar cuenta de
que no era el momento apropiado, Julieta?
No sé hablar como lo hacen en TV
y no sé hacer una canción de amor como se debería hacer.
No lo puedo hacer todo, pero haría cualquier cosa por ti.
No puedo hacer nada excepto estar enamorado de ti.
Todo lo que hago es extrañarte, y a la forma como estábamos juntos.
Todo lo que hago es mantener el latido y las malas compañías.
Todo lo que hago es besarte a través de los versos de un poema.
Julieta, iría a las estrellas contigo en cualquier momento.
lunes, 28 de julio de 2008
Rien ne va plus
Ya llevo los dedos "al aire", es decir, sin escayola. Tendré que hacer algunos ejercicios digitales para ir recuperando la movilidad.
Cuando me han quitado el vendaje, he sufrido una rara sensación: después de un mes con la fibra de vídreo envolviendo mi piel, ha sido como si me quitasen una parte de mi cuerpo. Inversamente, el dedo, ancho y morado, algo deforme por la quietud, con menos sensibilidad, era como un agente extraño, un saliente tumefacto que no perteneciese a mi organismo.
Me pregunto si nuestro cuerpo no es una prótesis de nuestra identidad, si nuestras manos, nuestros pies, nuestro pelo, no son perfectamente intercambiables y sustituibles por los y las de otros.
Este puente, estuve en un pueblo con Mar...
Y con Casino...
Si las heladerías venden helados y las zapaterías, zapatos, los casinos venden azar, suerte. Buena, o mala. Rien ne va plus. No va más. Y la tuvimos...
Cuando me han quitado el vendaje, he sufrido una rara sensación: después de un mes con la fibra de vídreo envolviendo mi piel, ha sido como si me quitasen una parte de mi cuerpo. Inversamente, el dedo, ancho y morado, algo deforme por la quietud, con menos sensibilidad, era como un agente extraño, un saliente tumefacto que no perteneciese a mi organismo.
Me pregunto si nuestro cuerpo no es una prótesis de nuestra identidad, si nuestras manos, nuestros pies, nuestro pelo, no son perfectamente intercambiables y sustituibles por los y las de otros.
Este puente, estuve en un pueblo con Mar...
Y con Casino...
Si las heladerías venden helados y las zapaterías, zapatos, los casinos venden azar, suerte. Buena, o mala. Rien ne va plus. No va más. Y la tuvimos...
miércoles, 23 de julio de 2008
1986
Tenía la hermosa edad de 7 años, recién cumplidos, cuando el cohete del Challenger se desintegró en el cielo, lanzando la cabina a 22 km de altura con sus tripulantes vivos, que al parecer no murieron en el acto, sino cuando la cabina cayó al mar. Ese día, se desintegró también mi sueño, compartido con todos los niño de mi edad, de ser astronauta. Y empecé a vivir en la tierra, donde existe la muerte, el miedo y el amor.
Cuando la televisión escupía este anuncio, yo me frustraba de no ser uno de esos atléticos y rubísimos chicos de mi edad, que me recordaban que yo era moreno, desgarbado y gran un patoso para el fútbol. Y seguía soñando con el Challenger, hecho polvo de estrellas. Dicen que somos la "generación Nocilla".
Y hoy, 22 años después, esta canción de Mecano, de ese mismo año, me dice que soy un pesado por pensar en el pasado...
Cuando la televisión escupía este anuncio, yo me frustraba de no ser uno de esos atléticos y rubísimos chicos de mi edad, que me recordaban que yo era moreno, desgarbado y gran un patoso para el fútbol. Y seguía soñando con el Challenger, hecho polvo de estrellas. Dicen que somos la "generación Nocilla".
Y hoy, 22 años después, esta canción de Mecano, de ese mismo año, me dice que soy un pesado por pensar en el pasado...
lunes, 21 de julio de 2008
Pasan los días
Pasan los días de julio. Se desdibuja el dolor, vuelve la calma, la escayola ya huele a pasado, a fósil, me pierdo por una agenda imposible con mucho pasillo, que es por donde mejor se escapan las horas, las semanas, los meses.
Una noche camino, con un amigo, por la calle Conde Duque, a la búsqueda -infructuosa- de una mesa en una terraza. Un ángulo desde el que obsevar la intrascendencia del verano madrileño. Y una música, como un soplo de aire fresco, se me mete en el estómago, con toda la gravedad de los woofer y la poesía ligera del Mediterráneo. En el centro de gravedad cultural se desarollaba, alegre, un concierto de Franco Battiato.
Y la estación de los amores, estalla en mi piel.
Una noche camino, con un amigo, por la calle Conde Duque, a la búsqueda -infructuosa- de una mesa en una terraza. Un ángulo desde el que obsevar la intrascendencia del verano madrileño. Y una música, como un soplo de aire fresco, se me mete en el estómago, con toda la gravedad de los woofer y la poesía ligera del Mediterráneo. En el centro de gravedad cultural se desarollaba, alegre, un concierto de Franco Battiato.
Y la estación de los amores, estalla en mi piel.
lunes, 14 de julio de 2008
Sin retirada.
Leo, después de días de herrumbre, este texto en las paredes del Metro:
El óxido se poso en mi lengua como el sabor de una desapari-
ción.
El olvido entró en mi lengua y no tuve otra conducta que el
olvido,
y no acepté otro valor que la imposibilidad.
Como un barco calcificado en un país del que se ha retirado el
mar,
escuché la huida de los insectos y la retracción de la sombra al
ingresar en lo que queda de mí;
escuché hasta que la verdad dejó de existir en el espacio y en
mi espíritu,
y no pude resistir la perfección del silencio.
Antonio Gamoneda, "Descripción de la mentira".
Estamos para contarnos con los dedos de una mano.
Y para cerrar el puño.
Pero, después de todo, estamos.
Y estamos vivos.
Y estamos fuertes.
Y estamos bien.
El óxido se poso en mi lengua como el sabor de una desapari-
ción.
El olvido entró en mi lengua y no tuve otra conducta que el
olvido,
y no acepté otro valor que la imposibilidad.
Como un barco calcificado en un país del que se ha retirado el
mar,
escuché la huida de los insectos y la retracción de la sombra al
ingresar en lo que queda de mí;
escuché hasta que la verdad dejó de existir en el espacio y en
mi espíritu,
y no pude resistir la perfección del silencio.
Antonio Gamoneda, "Descripción de la mentira".
Estamos para contarnos con los dedos de una mano.
Y para cerrar el puño.
Pero, después de todo, estamos.
Y estamos vivos.
Y estamos fuertes.
Y estamos bien.
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