martes, 19 de diciembre de 2006

Ella, tan amada

Ella, tan amda,
tanto, que una lira se desbocó en lamentos
nunca oídos antes de labios de plañideras;
lamentos que conformaron un mundo
en el que todo volvía a esar presente: bosque y valle
y camino y pueblo, campo y río y animal;
y que en torno a este mundo-lamento, igual
que en torno a la otra tierra, iba un sol
y un silencioso cielo estrellado,
un cielo-lamento con estrellas deformadas:
Ella, tan amada.

Rainer María Rilke
Orfeo y Eurídice Hermes

El libro que me acabo de comprar lleva este título. Está encima de la mesa, esperando a que su dueño llegue a casa y ser descubierto, desbrozado, destrozado. ¿Será el mejor momento para leerlo? Temo que sea un agente infeccioso, una causa agravante, un cristal de aumento.

Este kamosisa teme, teme, teme... Pero ahí va, kami-kaze.

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